La dominancia en perros - Shop Animal Spirit

Durante décadas, el concepto de “dominancia” ha influido enormemente en la forma en que muchas personas entienden y educan a sus perros. Frases como “tienes que ser el líder de la manada” o “si no lo dominas, te dominará él” se convirtieron en parte del lenguaje cotidiano, por no hablar de programas de televisión muy conocidos.
Sin embargo, esta teoría nació de un error de interpretación científica y fue desmentida por su propio autor.

El origen del concepto de dominancia

El término “dominancia” tiene sus raíces en la etología, la ciencia que estudia el comportamiento animal. Inicialmente se usaba para describir jerarquías sociales observadas en algunas especies, donde determinados individuos tenían prioridad de acceso a recursos como la comida o la reproducción.

A mediados del siglo XX, algunos investigadores comenzaron a estudiar a los lobos para comprender sus dinámicas sociales. Fue entonces cuando surgió la idea del “lobo alfa”, supuestamente el líder del grupo que imponía su autoridad mediante la fuerza o la sumisión del resto.

Los primeros estudios: lobos en cautividad y fuera de contexto

Uno de los trabajos más influyentes fue el del biólogo Rudolf Schenkel en 1947. Schenkel observó grupos de lobos en cautiverio, mantenidos en espacios reducidos y compuestos por individuos sin parentesco.

En ese entorno artificial, los animales mostraban comportamientos de tensión y competencia. Schenkel interpretó estas interacciones como luchas por la jerarquía, lo que dio origen al concepto del “lobo dominante”.

El gran problema fue que esas observaciones se realizaron en condiciones completamente antinaturales. Los lobos en libertad no viven en grupos aleatorios, sino en familias con parentesco. Aun así, durante décadas se extrapolaron esas conclusiones al comportamiento natural de los lobos y, más adelante, al de los perros domésticos.

David Mech y el nacimiento del “lobo alfa”

A finales de los años sesenta, el investigador estadounidense David L. Mech publicó su libro The Wolf: Ecology and Behavior of an Endangered Species (1970). En él, Mech popularizó los términos “alfa”, “beta” y “omega” para describir las jerarquías dentro de las manadas, basándose también en estudios de lobos en cautividad.

El éxito de su obra extendió la idea de que los lobos –y, por extensión, los perros– vivían en sistemas sociales regidos por la dominancia. Esta visión influyó profundamente en el adiestramiento canino, fomentando métodos basados en la obediencia, la imposición y el castigo físico.

Con el tiempo, Mech pudo estudiar a los lobos salvajes en su entorno natural, especialmente en la isla de Ellesmere (Canadá). Sus observaciones desmontaron completamente la idea de la jerarquía por dominancia.

En la naturaleza, los lobos viven en familias, no en grupos formados por individuos desconocidos. Estas familias están compuestas por una pareja reproductora (los padres) y sus crías de diferentes edades.
Dentro de esa estructura no existe una lucha constante por el poder: los padres guían al grupo y enseñan a sus crías, pero no las “dominan”. Las relaciones se basan en la cooperación, el aprendizaje y el vínculo afectivo.

David Mech desmiente su propia teoría

En 1999, Mech publicó el artículo Alpha Status, Dominance, and Division of Labor in Wolf Packs, en el que rectificó públicamente sus conclusiones anteriores.

Reconoció que el término “alfa” no era adecuado para describir a los lobos en libertad y que las manadas no funcionaban como jerarquías, sino como unidades familiares.
En sus propias palabras:

“El término ‘alfa’ es incorrecto cuando se aplica a los lobos en libertad. Las manadas son simplemente familias. Los padres son los líderes naturales, no porque luchen por el puesto, sino porque son los progenitores.”

Desde entonces, Mech ha insistido en corregir la interpretación errónea de su trabajo inicial y ha pedido que su libro de 1970 se lea con cautela o deje de utilizarse como referencia científica.

Por qué la teoría de la dominancia no se aplica a los perros

El error de aplicar las conclusiones sobre los lobos cautivos al comportamiento de los perros ha tenido consecuencias importantes. Durante años, muchos adiestradores  justificaron el uso de métodos coercitivos basados en la supuesta “necesidad del perro de un líder alfa”.

Sin embargo, la ciencia actual ha demostrado que los perros no son lobos. Aunque comparten un antepasado común, la domesticación cambió profundamente su comportamiento, su estructura social y su relación con el ser humano.

Los perros domésticos no forman manadas jerárquicas. Su organización social es flexible y cooperativa. Los comportamientos que antes se interpretaban como intentos de “dominancia” (subirse al sofá, tirar de la correa, no obedecer) tienen explicaciones mucho más simples:

  • Falta de comprensión o comunicación entre perro y humano.

  • Conductas aprendidas por refuerzo involuntario.

  • Estrés, miedo, aburrimiento.

  • Necesidades naturales como explorar o interactuar.

La educación canina de ahora se basa en su comunicación, la gestión emocional, la empatía y la motivación, sin el objetivo de dominar al perro con imposiciones y castigos, sino crear una relación de confianza mutua.

Un perro equilibrado no es aquel que obedece por miedo. Las técnicas que promueven el castigo o la sumisión pueden dañar el vínculo y generar ansiedad o comportamientos reactivos.

En cambio, los métodos respetuosos se centran en enseñar, guiar y acompañar, comprendiendo las necesidades individuales de cada perro.

En Shop Animal Spirit creemos en el bienestar integral

En Shop Animal Spirit defendemos un enfoque basado en el bienestar integral. Entendemos que un perro sano y equilibrado no solo necesita una buena alimentación, sino también respeto, comprensión y cubrir sus necesidades reales como perros.

Promovemos una convivencia consciente, donde la educación se construye desde el vínculo y la cooperación.
No creemos en la dominancia, sino en la conexión.

Cuidar a un perro es cuidar de su cuerpo, su mente y su emoción. Y cuando se le ofrece una vida equilibrada y respetuosa, el resultado es un compañero feliz, estable y confiado.

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